El Pensamiento Lateral

Hace unos días leí un artículo en http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-06-10/puedes-resolver-este-acertijo-que-los-chinos-ponen-a-los-ninos-de-6-anos_143634/ que me llamo mucho la atención.

En él se planteaba un acertijo matemático, un problema que niños de 6 años debían resolver en tan solo 20 segundos y que muchos adultos no consiguen hacerlo en menos de 1 minuto. El acertijo es el siguiente:

¿En que plaza del parking se encuentra aparcado el coche?

coche y parking

¿Lo has conseguido? seguro que sí, pero si has tardado más de 20 segundos, no te preocupes. Lo cierto es que este tipo de acertijos matemáticos se le dan mejor a los niños que a los adultos, ya que el pensamiento de los niños está menos condicionado por las reglas matemáticas, que como adultos que somos habremos puesto en práctica para descifrar este enigma.

El acertijo es mucho menos complicado de lo que se puede pensar y nos resultaría más fácil si utilizáramos el pensamiento lateral.

El pensamiento lateral es un método de pensamiento que se utiliza para resolver problemas de manera imaginativa. El término fue acuñado por Edward de Bono y se refiere a la técnica específica que nos permite llevar a cabo la resolución de un problema de una manera indirecta y creativa. El pensamiento lateral es una forma específica de organizar los procesos de pensamiento, que busca una solución mediante estrategias no convencionales, que normalmente serían ignorados por el pensamiento lógico.

La idea central es la siguiente: al evaluar un problema existiría la tendencia a seguir un patrón natural o habitual de pensamiento, por ejemplo, las sillas son para sentarse, el suelo para caminar, un vaso para ser llenado con un líquido, etc…, lo cual limitaría las soluciones posibles. Con el pensamiento lateral sería posible romper con este patrón rígido, lo que permitiría obtener ideas mucho más creativas e innovadoras para representar todos esos caminos alternativos o desacostumbrados.

En definitiva, se trata de acostumbrar a nuestra mente a ver los problemas desde diferentes prismas, ya que la solución puede no ser la que siempre nos han enseñado que sería. Esto nos ayudará también a no sentirnos frustrados cuando algo no nos sale bien, porque debemos pensar que existen tantas soluciones como mi mente sea capaz de imaginar, unas funcionaran y otras no, pero no debemos obcecarnos en sólo una de ellas.

Y…por si todavía no habéis solucionado el acertijo…¿Habéis probado a darle la vuelta a la imagen? 😉

 

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